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martes, 20 de mayo de 2008

El fin de la literatura latinoamericana

Heriberto Yépez/ Laberinto

En un foro me preguntaban ¿cuál es el principal fenómeno de la literatura latinoamericana actual? Mi respuesta es ruda: vivimos el fin de la literatura latinoamericana.

Como tal, la literatura latinoamericana no existía antes del siglo XX, en que se consagró la creencia colectiva de que escribir novela, ensayo o poesía era parte de un proyecto de Nuevo Mundo. “Los Nuestros”. Esa voluntad apareció con el fortalecimiento de las literaturas nacionales, el indigenismo y los idearios revolucionarios. No sólo hablo de la novela de la tierra sino sobre todo de la poesía a partir de Huidobro, Neruda y Vallejo.

Aun la filosofía —más “universalista”— se sumó al proyecto. A modo de pregunta. En ese momento se creó la única buena filosofía que tenemos, cuya cima es mexicana. La “literatura latinoamericana” o “hispanoamericana” se concibió como parte de un plan bolivariano. Borges, europeizado, por cierto, terminó descreyendo de él. Empero, se convirtió en su nacional-cosmopolitismo.

La idea terminó de cobrar forma en los sesenta y setenta.

El boom creyó en esa utopía. Fue su portavoz.

Las generaciones posteriores desearon repetir el hit comercial del boom pero no su discurso político. Ese fue el principio del fin. La literatura latinoamericana murió por el “mercado”. Las ideas bolivarianas fueron confundidas con sus últimos portavoces y al canonizarse, éstas también se oficializaron, desprestigiándose entre parricidas y novísimos.

Con los ochenta, la escritura en el continente se desizquierdó cada vez más y, paradójicamente, el influjo de la mentalidad española (que acogió editorialmente el proyecto) fue esparciéndose.

En los noventa, la globalización hizo que las ideas americanistas de nuestros escritores pasaran a ser momias egipcias.

¡Incluso Vargas Llosa se volvió español!

Pronto terminará la década bebé de este árido siglo, y la voluntad de escribir en relación con la historia geopolítica del continente fue prácticamente abandonada.

Los neoescritores, desde Gringoméxico hasta el deshielo patagónico, desean ser parte de la literatura transnacional. En México, incluso, no ha faltado quien ha sugerido que ¡volvamos a la literatura española! Abandonar la mente liberal y “revalorar” lo conservador. ¡Viva lo presorjuánico! “¡Joder! ¿Por qué no tuvimos franquismo?”

Los post-boom se relajaron; creció el autocolonialismo. Vuelta a la tercermunditis: calentura de integrarnos al “primer mundo”.

Si esta tendencia sigue, en dos décadas la Gran Novela Española del siglo XXI será escrita en América. Y la mejor anglonovela será firmada por un latino.

La literatura latinoamericana se acabó. La única pertenencia a la que se aspira es la pertenencia al mercado. La creación telúrica, el pensamiento crítico y las fuerzas psíquicas de nuestros escritores se han secado.

_____________

*Heriberto Yépez, nació y vive en Tijuana (México 1974). Es profesor de filosofía en la Universidad Autónoma de Baja California. Ha colaborado en revistas latinoamericanas y estadounidenses en los últimos años, y escrito un montón de libros.


martes, 29 de abril de 2008

Por una autocrítica literaria



¿Debe forzosamente existir la crítica? No. Si hay críticos es porque ya no hay verdaderos escritores.

Crítico, narrador y poeta deben ser uno mismo.

El crítico es un escritor (muy inteligente) que quería ser creador. Pero —debido a ajeno consejo o clandestino temor— abortó la creación directa. Y aprovechó su gran facilidad para inteligir lo ajeno. Esto es lo que los críticos no quieren que sepamos.

¡Ningún niño quiere ser crítico! La crítica es decisión tardía. Una renuncia.

Muchas veces fue la mejor decisión que pudo tomarse.

No perdamos de vista: el miedo es el núcleo de la crítica.

Esa claudicación lleva al crítico a reelegir a los grandes creadores —aquellos que lograron lo que él quiso— y acusar a sus coetáneos que se aventuraron a continuar lo que él abandonó, para sentirme más seguro, cobijado en el arte de comentar objetos externos.

Pero ésta es (apenas) la tercera parte de por qué existe la crítica.

Otra tercera parte se debe a que los creadores dejaron de autopercibir. Mientras el crítico no puede crear, el escritor común no consigue ver sus propios aciertos y errores. Necesita la crítica externa: anteojos perdidos, visión suplementaria.

Los críticos literarios surgen cuando los literatos ya no son autocríticos.

Uno dice entenderlo todo. Otro crea, ¡pero no entiende cómo! Mitad y mitad de una desmedrada figura.

Los críticos han renunciado a la creación, y el pensamiento que ya no ejercen sobre su creación la dirigen excesivamente a otros. Exigen narrar, poetizar o pensar lo que ¡en realidad debieran intentar ellos!

Los críticos se proyectan. Pero lejos están de comprenderlo: su mirada está volcada fuera de sí mismos. La crítica es acedia.

Y a los escritores ni siquiera se les ocurre que el siguiente paso de su oficio es desarrollar una autocrítica literaria.

No sólo nuevas preceptivas o psicopoéticas sino una disciplina que fuera y dentro del texto creativo exploren qué es escribir.

La autocrítica literaria será parte de alguna venidera vanguardia.

Ahora, sólo un neologismo, es decir, una antipatía.

Pero no tengo ninguna duda: la autocrítica literaria será la siguiente revolución de la escritura.

Y la tercera responsable de la existencia de la crítica son los lectores. A ellos es a quienes realmente dirijo esta locura.

Detestables lectores: los escritores son pensadores que han perdido visión. Los críticos, pensadores sin total poder creativo. Y ustedes ¡pasivos consumidores de este par de engendros!

Unan estas dos mitades. Formen, por fin, un escritor íntegro.

Así la crítica literaria no ejercerá más su autoritarismo y la creación en sí misma será autocrítica. Y para que esto ocurra se necesita que desaparezcan ustedes, los lectores.

Y comience la labor para construir a los creadores completos del porvenir.

jueves, 24 de abril de 2008

vive sin libros - Eduardo Huchín

¿Puede a estas alturas alguien creer que leer es bueno? Supone cambios drásticos en el humor, tiempo desperdiciado sin trabajar, experiencia de desdoblamiento, latidos del corazón elevados, insomnio, gastos superfluos, menos espacio en la casa. En fin que se trata de un vicio al que es difícil de mantener y que produce maridos que llegan a casa borrachos de Moby Dick o Vargas Llosa y se vuelven entes insoportables, dicen sus pobres esposas, e individuos violentos capaces de hablar del capitán Ahab por hora y media mientras la mujer les dice, en el rincón y hecha un mar de lágrimas: “¡Ismael, por favor, ya no más!”



pareja

Con tristeza puede verse a jóvenes evadir la realidad mientras leen un libro tras otro y luego caminar por las aceras a altas velocidades, embriagados de Cortázar y vomitando conejos en las esquinas. ¡Pobres muchachos los nuestros, terrible época en que les ha tocado vivir donde se publica un libro cada medio minuto y donde es posible bajar novelas por internet, invento del demonio que ha puesto ésa y otras depravaciones al alcance de cualquiera!

Lamentable cáncer la literatura. Preparatorianos talentosos, futuros ingenieros en sistemas, posibles administradores de empresas, que un día descubren el espejismo de los libros y deciden estudiar Letras o volverse poetas. Con los años, los observo mendigando en las redacciones de los periódicos: “Me da una errata que corregir, por el amor de Dios”.

De los libros no se salvan ni siquiera los ricos. Bibliotecas enormes en casas sirven de escenario para que bibliómanos cuarentones lleven a sus invitados a probar ediciones reposadas (“¡Ah, un Nabokov de 1955!”, “Qué delicia, esta primera edición de Cien años de soledad!”), como si el sabor fuera diferente sólo por la fecha de publicación. ¡Ilusos! Han creado una cultura de la esquisitez (“Un Borges siempre combinará mejor con un Bioy, nunca se te ocurra leerlo al alimón con Roberto Artl, porque caramba no es de gente decente”), sin darse cuenta que sólo lo hacen por la embriaguez, por experimentar ese vértigo de las palabras agolpándose unas tras otras, por los personajes entrañables, por las frases perfectas.



libropower

He visto a la mejores mentes de mi generación desechas por los libros inútiles, por una poesía que no sirve para nada, malgastadas en ensayos que no dan puntos para el currículo. Y es que el problema, hemos de reconocerlo, no es el consumo en sí sino la inmoderación. Los médicos siempre han recomendado una bibliografía saludable para la vida: un poco de queso robado y búhos que no ululan, el manual del IETU o Soy mujer, soy invencible y ¡estoy exhausta! Pero los viciosos no saben contenerse, no saben seguir regímenes. Una mañana despiertan con antojo de Pérez Reverte, a la mañana siguiente han dejado todo por los guiones de Woody Allen. Saltan de un género a otro, cruzan siglos enteros y países en apenas una semana, sin detenerse en la pírámide alimenticia que nos recomienda: abténgase de la ciencia ficción, eleve su contenido de columnas políticas. Los viciosos nunca cuentan el número de páginas que consumen para decir: “Ya basta, ha sido suficiente”. Después de atragantarse 6 aventuras de Wooster y Jeeves, sienten culpa y la única forma de quitarse ese sentimiento, ¡vaya condena!, es seguir leyendo.



biblioteca

La literatura deja marcas, qué duda cabe. Abdómenes prominentes, traseros planos, una vista gastada por las páginas. ¿Qué le estamos haciendo a nuestro cuerpo?, y peor áun, ¿por qué dañamos nuestra mente con esa información innecesaria? Millones de personas han demostrado que se puede vivir sin Pessoa o sin Octavio Paz, que se es feliz sin una página siquiera del Quijote. Pero los consumidores de libros son seres derrotados, distraídos, perdidos. La literatura crea individuos incapaces de saber dónde están las llaves del carro, pero prestos a citar a Umberto Eco, cada que un acompañante dice por casualidad la palabra “monasterio”.

Cuidemos a nuestros adolescentes. Videos clandestinos en Youtube han dado cuenta de alumnos grabados mientras leían Un mundo feliz. Ha sido un escándalo mayúsculo, sobre todo cuando uno de los estudiantes, sin dejar de reírse como un tonto, habló de la euforia que le provocaba Ibargüengoitia. Ha sido uno de los casos más bochornosos que me ha tocado presenciar. El director del plantel tuvo que salir a desmentirlo todo, a fin de que ningún padre de familia creyera que ahí -en un instituto tecnológico- se estaba propiciando el consumo de novelas.

Pero el asunto no puede acabar ahí, en una mera anécdota. Se sabe de jóvenes que llevan a la escuela libros QUE NO pertenecen a ninguna asignatura y que a escondidas ojean durante los recreos, mientras sus compañeros –sin duda, los más sanos y quienes a fin de cuentas sacarán adelante a este país- practican el deporte o flirtean con las chicas. La Asociación Estatal de Padres de Familia ha pedido a las autoridades aplicar la “Operación Mochila” a fin de decomisar cualquier libro que no haya sido pedido por los profesores. Y se trata de algo que es urgente extender a otros colegios, para cumplir uno de los objetivos centrales de este Gobierno: trabajar para que la literatura no llegue a tus hijos.


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Por otra parte, estudios han demostrado que autores que consideramos inofensivos como Stephen King o J. K. Rowling sirven de puerta de entrada a otros novelistas mucho más fuertes y adictivos. Que si como padres descubrimos Harry Potter en el cuarto de los chicos y lo dejamos pasar por alto, somos responsables de que en un futuro, el muchacho termine en las garras paranoicas de Phillip Dick o viajando en las ciudades invisibles de Italo Calvino. No permitamos eso, por favor, señores, vigilemos lo que entra en nuestras casas y que, les aseguro, aunque para sus hijos sea “mero entretenimiento” es algo mucho más peligroso que eso.

Finalmente debemos exigir a nuestras autoridades combatir el tráfico de libros, la compraventa de segunda mano, los préstamos, los robos de las bibliotecas, las adaptaciones cinematográficas, las reseñas elogiosas en los periódicos, incluso hasta los blogs y promover en cambio las presentaciones de poemarios locales, los talleres literarios, las premiaciones de Juegos Florales, las tesis, los simposios y todas esas prácticas que ¡gracias a Dios! nos han ayudado a mantener a raya la adicción de nuestras juventudes a la literatura.

¡Por un México libre de libros!

lunes, 31 de marzo de 2008

"Decálogo de la crítica" - Heriberto Yépez

1 Después de los 30: renunciar a todo maestro. Des-paparse. Y su concomitancia: el pataleo parricida. Cada uno señor o señora de sí mismos.

2 Las ideas ajenas son temores. La crítica independiza: encargo de ser intrépidos. Invención de otras tesis: magia del argumento. La crítica crea conceptos. Decir que un libro es bueno o malo es mera interjección capitalista. La crítica formula nociones inéditas a propósito de obras magníficas.

3 Ya que criticar=investigar, la opinión es el primer piso de la crítica. Pero su cimiento es la discusión y su segundo piso, la filosofía. Quien cree que informar al público cuáles son sus gustos es crítica, no escribe: repta.

4 Como puesto laboral, la crítica es cómoda. Juzgar el trabajo de otros nos hace zoilos. Si el crítico se ejercita es para tener obra creativa. Si su creación no está a la altura de su crítica, nunca fue crítico.

5 Todo crítico comienza a serlo por motivos temperamentales. Pero, al crecer, ya no debe ser arrastrado por sus hábitos sentimentales. O amistades inconclusas. Debe distanciarse de tales pasiones. No tomarlas por naturales o universales. La crítica es la invención de otros afectos. Lo que llamamos valores son emociones pretéritas.

6 La crítica es disensual. Al contrario de lo que cree el consenso, la crítica no canoniza. Se estudia la historia para entender cuáles son sus aciertos e inercias. E ir más allá. El canon es la doxa. Cuya fiesta es el tedio. La crítica, en cambio, vuelve al arte y las letras desconocidas.

7 Épocas decadentes son épocas estéticas. La estética es la ética que se detuvo. Lo estético es cadavérico. La ética continúa y la estética se vuelve, entonces, su lastre. La crítica es el motor de la ética. La crítica frena la inercia estética que posee (a) una época.

8 Escribir es quehaceroso y criticar, metanoico. Es el paso hacia una fase superior de vida y conciencia. La crítica no construye textos. Construye individuos (lo individual es lo indivisible). La crítica ocurre cuando la vida ya no se encuentra en otra parte. La crítica consigue que el presente se convierta en el cielo de la ética.

9 El estilo es la prueba de que el hombre trabajó en sí mismo. Y depender del estilo, la evidencia de que el hombre ha dejado de trabajarse.

10 La crítica es la autoconstrucción de nuevos sujetos. El crítico, ante todo, se ahonda para eliminar todo vicio que corrompa su espíritu. Ya que el oportunismo domina a los presuntos críticos y ellos no sospechan que la crítica es una disciplina espiritual idéntica a la ética, en épocas profanas la crítica es rarísima.


P.D.: este decálogo mañana será estética. Y alguna ética más ardua la superará y en el porvenir la crítica se convertirá en una religión para adorar la inteligencia. La crítica es la tierra de la divina ética.

domingo, 2 de marzo de 2008

Qué bien nos conocen

Puedes darte cuenta
de los ideales de una nación
por lo que publicita.
-Norman Douglas


Algunos lectores que se toman la molestia de escribirme e-mails y/o dejar sus comentar en el blog dicen que soy un pesado. Y utilizo este calificativo porque en esta página editorial están prohibidos los insultos. Palabrotas que seguro harán sangrar sus castos ojos, mismos que sospechosamente ni se inmutan cuando al pasar la página o al abrir su cuenta de correo electrónico se topan con fotografías de mujeres desnudas y/o seres humanos descuartizados (ni siquiera en una guerra) en algún accidente automovilístico.

Dicen que soy un pesado porque no le veo lo bonito a lo bonito al mundo. Que debería cambiar de carácter y ver un poquitito más de televisión para que de ese modo se me endulce el ánimo. Pues bien, buenas nuevas: seguí su consejo y ahora soy un hombre diferente. Prendí el televisor y pasé delante de ella una hora viendo la telenovela de las diez de la noche. Menudo actor el señor Colunga, y yo que pensaba que no podría superar su gloriosa actuación en "Maria la del barrio". Sebastián Rulli también es un gran actor, si me permiten decirlo. Nunca imaginé que los piratas también le entraran a la metrosexualidad como los repollos metrosexuales de hoy día. En fin, les cuento que me la pasé de perlas pegado frente al televisor, aunque debo reconocer que mis lapsos favoritos fueron en los comerciales, en especial dos de ellos, mismos que no dejaron de repetirse una y otra vez durante la emisión. Uno es de una telefonía celular y otro de una bebida alcohólica. Si comento lo de los comerciales es porque es precisamente en los comerciales donde se puede ver retratada la sociedad a la perfección, no así en la insufrible telenovela "histórica" en la que ciertos productores creen que por disfrazar a un puñado de vedettes y de modelos con ropa del siglo XVII están retratando a la perfección la vida de nuestros tatarabuelos.

Volviendo a los anuncios, el de celulares me pareció genial... (texto completo AQUÍ)

-rodrigo solís

miércoles, 13 de febrero de 2008

El anacrónico como un ser solitario.

Siempre han existido, para molienda de las buenas costumbres y moralidades rancias, seres cuasi irreales, absurdos, que osan de ir en contra de la corriente, y no me refiero a ese nefasto estar en contra de como disfraz, como pose, tan usado y gastado en estos días, similar al de esos neo, happy o supra punk (existen tantos términos hoy), que abundan por ahí, revolucionarios de escaparate, con sus vestimentas emo (¿qué demonios es eso!; emoticones?... emocionados?... ) Y tampoco hago referencia al tan ya confuso y confundido concepto de contracultura, que tanto se acostumbra mencionar en temas como estos.

Me estoy refiriendo a ese ir en contra de la corriente del tiempo, contra ese raudal de segundos, minutos, horas, días, años; el río del tiempo y lo que en sus sucias y turbias corrientes arrastra consigo: la vida y sus reglas establecidas, la vida como eterna comedia sin sentido, la vida ¡cómo la vió en tv! “Nace, crece, trabaja, cásate, ten hijos y muere feliz porque les has dejado un futuro asegurado, tu descendencia está asegurada” Qué patética ha llegado a ser la humanidad en cuanto a sus vanas pretensiones por trascender.

Hablo de personajes que durante el transcurso de la historia se han dedicado a no hacer nada precisamente en pro del acontecer histórico, del acontecer cotidiano, nada por perpetuar lo establecido. Desadaptados, irreverentes, disidentes, apartados, raros; infinidad de acepciones desfilan por mi mente, pero me gusta más, llamémosles por esta ocasión, anacrónicos. Y quizá sea dentro del terreno del arte donde más pululan este tipo de personas. Anacrónicos por excelencia como Sade, Kerouac, Van Gogh, Buñuel, Sartre, los cínicos, los malditos, quienes no comulgaban, y aún más, refutaban las costumbres impuestas de su época, irrumpieron con su propia dirección, abriendo un cauce con sus propias ideas, acciones y obras, dentro del devenir perenne del tiempo y su acaecimiento.... [continúa]

lunes, 11 de febrero de 2008

¿Eres un timógrafo?


La semana pasada abordé la oclografía —la escritura cretina—; hoy toca turno a los timógrafos: aquellos que sólo escriben para subir de rango.

Platón definía la timocracia como una aristocracia degradada a afán de ganar honores. Aquí por timografía digo la escritura interesada menos en la inteligencia que en la minipolítica.

Los timógrafos aparecen cuando una literatura alcanzó un alto grado de desarrollo. Pero su primera aristocracia muere y los herederos no dan el ancho de sus predecesores. Empero: las alturas alcanzadas han quedado. Las montañas se vuelven alpinismo.

Entonces nace la República de las Letras.

Los mejores no republican. Son espíritus anarquistas, raros insulares o genios dispersos. Lo republicano aparece cuando la tribu deviene canon.

Los timógrafos aspiran a llenar los zapatos de los aristógrafos muertos o mayores.

Si en el mundo extraliterario domina la oclografía, en la literatura internacional (incluida la mexicana) hoy domina la timografía.

El timógrafo quiere “llenar un hueco”. Así se entiende a sí y a los otros. No escribe o lee. Compara.

Los rangos que la timografía detenta y disputa derivan más de revistas que de libros.

O de lo que las revistas timográficas dicen de libros, por voz de sus críticos-canónigos, que a cambio de canonjía se encargan de catedral, absolver y condenar. La timografía no está hecha de ideas propias sino de juicios sobre otros.

La timografía la sostienen más editores que autores. Derivados, epígonos o divulgadores. El timógrafo es el escritor candidato a ocupar un puesto fijado en una oligarquía alfabetizada.

El timógrafo es un acercado al poder. Se crea pera del olmo. Pero en verdad es el colmo de los peros. Cuando Paz escribía en El mono gramático “La degeneración consiste en que la sociedad repite infinitamente la imagen del Jefe” nunca imaginó que este enunciado pasaría a describir perfectamente a los paceanos.

Lo peor de todo es que los timógrafos no son del todo prescindibles. Se trata de gente culta (o en vías de serlo) pero obsesionados con las jerarquías. Enfocan su energía no a construirse a sí (ethos) sino a posicionarse. Son timadores.

Lo que escriben no tiene el ojo puesto en la exploración honda del lenguaje sino en prebendas o directrices para sumar prestigio.

Desperdicio del talento debido a que eres inseguro.

¿Cómo se puede reconocer si uno es un timógrafo? Si la generación más vieja te abrió la puerta. Si tus opiniones tratan siempre de dejar a todos (los de arriba) felices y a los de abajo ninguneados.

Y, sobre todo, si eres parte de una República de las Letras que tú mismo sabes que está en decadencia.

El timógrafo, por ejemplo, dirá que timógrafo nada más es un neologismo.

martes, 5 de febrero de 2008

Aprendiz de modelo

Nana/ Ilustración: deed en gothic paranoid



"La belleza del cuerpo es un viajero que pasa; pero la del alma es un amigo que queda."
- Saavedra Fajardo


Un pajarito me ha contado que te aburres horrores en casa y como no sabes qué hacer con tu tiempo libre quieres inscribirte a una agencia de modelaje para ser modelo. Ese pajarito es un pajarito que quiero y respeto mucho. Tú también quieres y respetas mucho a ese pajarito, e incluso lo respetas y quieres más que yo; sin embargo, dadas las circunstancias actuales, de que estás a punto de romper el capullo para salir convertida en una hermosa y multicolor mariposa, las palabras y consejos que te pueda dar el pajarito las tomarás como un ataque personal, por más que el pajarito cuidadosa y amorosamente seleccione cada una de esas palabras para intentar hacerte ver que el mundo es un lugar hostil y lleno de espejismos.

En cuanto a mí, francamente me agrada la idea de que estés creciendo. Ahora tú y yo podremos ser muy buenos amigos, ya que hablaremos en el mismo idioma. Y prueba de ello es este escrito, que estoy seguro entenderás de cabo a rabo, pues ni te creas que no sé que eres una pilluela que se desliza a la computadora cuando nadie te ve y entras a leer esas cosillas prohibidas por la moral cristiana que escribo en mi blog que tanto incomodan a ciertos pajarillos poderosos y sinvergüenzas.

Ahora bien, dejaré a un lado eso de los pajarillos y las mariposas y las metáforas pues sospecho que de seguir con ese lenguaje, además de quedar como un perfecto imbécil ante tus ojos, empezarás a despreciarme, tanto o más que a la mayoría de los adultos que te quieren seguir tratando como si fueras una niña de brazos. Si te soy sincero, ni me va ni me viene que quieras inscribirte a una agencia de modelaje. Si quieres ser modelo, adelante. Eres muy bonita y no dudo ni un segundo que logres serlo en corto tiempo. Sólo quiero que sepas que tienes y tendrás mi apoyo incondicional. También mi más grande sonrisa y mis más calurosos halagos cuando te vea caminar en los huesos y semidesnuda sobre una pasarela o retratada con los pechos rellenos de silicona en la portada de una revista de cotilleo. De igual forma tendrás mi hombro para derramar una que otra lágrima cuando antes de que seas famosa tengas que soportar estoica y con tu mejor cara las vulgares proposiciones de hombres soeces y repugnantes que pensaste el mundo no podría engendrar, o cuando tengas que entubar tu flacucho cuerpecito en nylon, licra o el material que esté de moda para edecanear en las esquinas, supermercados y carnavales, contoneándote al ritmo de aplausos y de vertiginosas canciones de reggaetón; pues palabra, ese será el vía crucis que tendrás que recorrer antes de llegar a la cima donde pretenden llegar tus más fervorosos sueños.

Te repito, si quieres ser modelo, adelante. Las recompensas son muy tentadoras. Amigos, novios, excesos, halagos, viajes. A mayor o menor escala, según sea tu fama. Aprenderás a obedecer, y descubrirás que tu cuerpo será tu templo y tu belleza tu medio de subsistencia. Eso es lo que sabrás al final del camino. Eso es lo que tu papá, perdón, cierto pajarillo, quiere decirte pero no puede, porque sabe que lo ignorarás e incluso te enojarás con él. Yo no soy quién para andar dándote consejos y diciéndote como debes vivir tu vida; lo único que puedo decirte es que le des una oportunidad a tus horas de aburrición en casa. Aprende a disfrutar tu tedio. A saborear los silencios. A escuchar cada uno de tus pensamientos. Te sorprenderá descubrir que tienes una vocecilla interior que te impulsará a cuestionar el mundo. A plantearte cientos de interrogantes. A buscar respuestas. A tropezarte con los libros y descubrir un nuevo mundo en ellos. Un nuevo lenguaje. Pero, y si después de todo ello terminas llegando a la conclusión de que tu misión en la vida es invertir tu existencia en la glorificación de tu cuerpo, adelante, inscríbete a la agencia de modelaje, que yo seré el primero en aplaudirte y apoyarte, y luego, el primero en romperle el hocico al primer animal que alabe y se babee por tus curvas en el carnaval.


Noticias, espectáculos y más escritos en:
http://pildoritadelafelicidad.blogspot.com
Comentarios: rodrosolis@hotmail.com

lunes, 28 de enero de 2008

Exquisita receta para preparar narco a la parrilla

Hoy que las balas vuelan a pocas cuadras de aquí—escucho las ráfagas— y no podré salir en horas o días, he decidido compartirles una receta regional: cómo preparar narcos.

Hoy que las balas vuelan a pocas cuadras de aquí—escucho las ráfagas— y no podré salir en horas o días, he decidido compartirles una receta regional: cómo preparar narcos.

Existir es autoconocerse, construirse. Un niño se autoconoce si sus padres se conocen a sí. Cuando alguien no se conoce: intenta controlar a otros.

El niño educado por padres manipuladores no podrá autoconocerse. Lo joderán. Quedará frustrado. Será un niño invalidado.

Al llegar a la adolescencia buscará reconocimiento. Poder. Dinero. Posesiones. Prestigio. Entre más invalidado haya sido más reconocimiento buscará.

Todo ser humano busca la completud. A como dé lugar.

Prestad atención: un ser humano que no pudo realizarse (ser reconocido) dentro del núcleo familiar, origina en su psique un deseo heroico. Quiere “vencer”.

Si las familias reconocieran, no habría “héroes”. El héroe nace del sometimiento.

Si la sociedad tiene formas de encauzar el deseo heroico, esos seres incompletos ya fuera de la familia consiguen plena o satisfactoria realización.

Pero si en esa sociedad no hay forma de encaminar el afán heroico: nace la sociedad criminal....



texto completo aquí

viernes, 11 de enero de 2008

La Era de la Oclografía

Con oclografía neologizo “escritura de la plebe”. He aquí su esencia.La oclografía se trata de la dominación de la letra por quienes no tienen la intención de escribir para ascender de conciencia sino para hacernos saber a los demás que su estupidez es el mejor de los mundos posibles. Ortega y Gasset —que no era dos sino al menos tres— estaría de acuerdo en que somos una época en que el hombre-masa hace aparecer sus mensajes por doquier.

Ya sea en los mensajes de texto que aparecen en programas de televisión (“Niurka deja en paz a Bobby”) o en tags, YouTube, Twitter, blogs y toda página web (desde MSN News hasta Amazon.com) que tenga sección de “comentarios”. La oclografía pulula la palabra escrita. Algo inédito en la historia humana, ya que el elitismo de la imprenta oligarquizaba la grafía. Hasta hace poco —y no faltará quien siga afirmándolo no percatando el boom oclográfico electrónico— los best-sellers o la pornografía eran juzgados lo peor de la escritura pública. Es el grafiti que desgraciadamente sí se entiende.

Con el internet nació la Era de la Oclografía. En algunos años la mayoría de las palabras publicadas serán oclográficas. Cada palabra será una pepla más. La regla no escrita del oclógrafo es que no requiere verse como “autor” para publicar. Es la Muerte del Autor suplida por la Génesis del Nickname. Después de ver un discurso de Krishnammurti, alguien escribe en el comentario: “Se parece a Yoda”. Ante eso, ¿qué hacer? (texto completo...)

-Heriberto Yépez

sábado, 10 de noviembre de 2007

táctica y estrategia taquillera

“live for nothing or die for something”. -Rambo
·
Para animar a quien no decide si enlistarse o no a la guerra en Oriente y aprovechando que a Stallone le creció un mechón de barba en la mejilla derecha (¿o qué es esa mancha?), la industria gringa del entretenimiento decidió hacer algo increible: ¡¿RAMBO?!. Todo fue planeado clandestinamente, incluso el mínimo dólar, desde algún lugar de las montañas de Hollywood...
Tan bien planeado que la industria sabía estratégicamente que el cartel de RAMBO sería criticado por ridículo, snob y escurrido; y que de esta forma se crearía una campaña de desprestigio, una especie de boicot mundial hacia tan mítico filme... persecusión y guerra de baja intensidad tipo contrainsugente que justificaría la pinta de este héroe norteamericano en cualquier país donde su ejército luche por la LIBERTAD del mundo.
"En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que
ese, nuestro grito de guerra aunque sea con la boca chueca, haya llegado hasta aquel que come palomitas... con boleto pagado"
[No vamos repetir lo que es obvio a la vista (desde aquel absurdo de Habana Furor, desde aquella escuela de Andrew Warhola), tampoco diremos algo sobre la asimilación del rebelde (RBD) al llamado Sistema (TV), tampoco eso que la cultura de repetición sectaria y sonámbula de la realidad, masifica y luego aplasta los fundamentos. No. Asumiremos la antítesis que nos corresponde ahora, con el mundo de cabeza, y diremos con voz opresora: jamás veas RAMBO, ¡nunca!, nisiquiera por curiosidad =) ]

viernes, 9 de noviembre de 2007

Hellboy habla de poesía

Para el buen Rodrigo Solís, con un saludo solidario y antibalas.

La Niña la Pinta la Santa María
el nudo el violador el capataz del campo
los agentes de Orange los sacerdotes de Hiroshima
Duerme en el fuego. /
Chris Cornell (Audioslave)

Hablar de poesía desde la academia puede llegar a ser un sobreespectáculo de intereses personales (más soberbias que novedosas) como si se tratara de dar cursos y cursos y no la vitalidad a la que aspira todo poema. Atrapar el instante sin saber el final de la historia, por lo que la precisión es imposible si se exige a partir de una posibilidad formal como suele ser el "impecable" argumento técnico.

Si bien la vida no se reduce sólo a la experiencia de un golpe, lo poético tampoco es un código de conductas colectivas a la cual el poeta debe sumarse para que no sea reducido a un número de seres humanos imposibles.

Fundamentales los bienes, los procesos y las relaciones en una disciplina que suma y resta porque se ha vuelto carroñero y despótico. Por eso la poesía como exponente de recursos repetitivos donde todos anotan y hacen apuntes largos o breves, además de compartir mudanzas dentro de la obligada moral literaria. La poesía, pues, a partir de lo tangible y no de lo transparente se asemeja a un concurso de cornetas y trompetillas.

En un país saturado de información inútil, las cosas concretas se basan en lugares o actos donde el poeta de cuerpo presente procura, de mil modos, ganarse un papel importante en el reparto de personajes que hace cada estado de la república dentro de sus universidades o instituciones culturales. Sólo así se comprende que la poesía, en su debate, parezca mas un careo entre académicos y herejes. Los primeros desde la zona residencial de las ideas; los segundos en franca carrera contra el reloj de su vida. Pero unos y otros sin poder evitar la contaminación de evidencias de lo que es un poema cuando el silencio confirma lo contrario: en un juicio de aproximaciones una flor da sombra suficiente para abrazar tierra fértil.

Y como dijo Hellboy "no es el origen lo que determina tu vida, sino las decisiones que tomas".

Hecho que me devuelve mi ciudadanía poética.

-Luis Daniel Pulido

San Agustín Etla, Oaxaca; México

viernes, 2 de noviembre de 2007

¿VERDAD QUE AQUÍ NO EXISTE LA CENSURA?

Qué puñeta. Pero qué ordinariez, que puta, puta falta de delicadeza. Qué puñeta. Ese bastardo, esos bastardos, qué falta de bastardo gusto./ Salman Rushdie en Los Versos Satánicos

Gobierno y periodismo parecen ser la ruta abierta a aprecios depositados en efectivo y que no tardan ni una crítica para encontrar pruebas que a ambos beneficien.

Supuesta oposición de discursos por iniciar medios, dedicatorias, coautores de la nota en un territorio libre de inteligencia (porque primero idiotas que renunciar a la patria Scotia Bank).

Por eso ni apologías ni autocríticas porque el periodista, ante todo, es el principal administrador del corral donde la autocensura es balanceada, matizada, hasta “bonita”. Suerte de alfabeto donde predominan las “heces” y la “kk” con sus respectivos personajes y pericias para salvaguardar el honor de mister Sabines, el cual ha resultado un excelente reclutador de coristas para el dream team de tenderos (como suelen ser los empresarios chiapanecos).

Periodismo: empresa familiar, oficio de apariencias, lengua de serpiente irrelevante. La crítica, por ende, se escribe desde una provincia superficial y rejega, que como en una fiesta de disfraces aparecen osos, jirafas, conejos, cangrejos, comadrejas condescendientes hasta la humillación. Acostumbrados a comer las sobras se vuelven espectadores generales, aficionados a los dispendios cortesanos para hacer periodismo de lava platos.

Insisto, la conversión automática de la rancia oligarquía tuxtleca hacia quien ejerce el poder permite un mundo de licencias que rayan en el ridículo, la sinvergüenzada y el rebuzno. Y como si fuera la primera página de una nueva historia, el actual gobernador de Chiapas aparece como un cerdito casi a punto de elevarse de tan inmaculado.

Pero nada que ver con el legendario álbum de Pink Floyd, por supuesto, sino con la forma de ejecutar en los sótanos lo poco que nos queda de dignidad. Eso sí, sin ofender su tan cacareado amor a Chiapas, porque este texto sería una especie de hara-kiri xenófobo para esos editores que comparten, entre sí, su linda inocencia.

Espejito, espejito ¿Verdad que aquí no existe la censura?

martes, 16 de octubre de 2007

A QUIEN CORRESPONDA


Al nihilismo satisfecho de los poderosos corresponde el nihilismo ambiguo de los artistas rebeldes. El destino del rebelde era la derrota o la sumisión. La primera es casi imposible ahora: los poderes sociales aceptan todas las rebeliones, no sin antes cortarles las uñas y las garras. No creo que la rebeldía sea el valor central del arte, pero me apena la simulación o la utilización astuta de uno de los impulsos más generosos del hombre/ Octavio Paz


El gobierno de Chiapas figura por no escatimar recursos, y contrario a lo que se busca -democracia de por medio- desemboca en soluciones que como un largo pliego petitorio se escriben y aplauden con seis años de anticipación, periodo donde se salvaguardan todos los recursos disponibles para engañarse-engañarnos un poco.

Colores, palabras, prodigios, el gobierno de Chiapas levanta ejércitos de poetas, ecologistas, periodistas, neozapatistas, ministerios, juristas, narcos, judiciales, feministas que como fanáticos irredimibles demuestran su desprecio a esa minoría no dispuesta a someterse a las verdades comunes.

El gobierno de Chiapas, en su insoportable necedad por leerse en los medios, vive su slogan "solidario" en primera persona, y reúne la mayor cantidad de empresas dedicadas a la pronta difusión. Por lo que de manera proporcional a sus aspiraciones de grandeza hace de "su televisión y radio oficiales" la ingestión de su mundo arcaico, estético sí, pero superficial por el exceso de cortesanos.

Un pueblo habla por sí mismo con su trabajo, el cual es origen, testimonio y descripción. Un pueblo se construye con azules, sepias, violetas, naranjas y entraña ensoñaciones sin telas que fijen pasarelas, etiquetas y además el pago de la diferencia.

No es Chiapas el Instituto de Artesanías con su diseñador de moda, ni las top models que ayudan a girar los puntos de fuga del erario. No es Chiapas Juan Sabines Guerrero y su santa madrecita que soñó ser miss Mundo, ni las comadrejas de la oligarquía -eterna y rancia oligarquía chiapaneca- espantadas del entorno rural.

Pero no cabe duda que seis años de esto garantizan un montón de tragicomedias.

martes, 9 de octubre de 2007

¡Buuuuuuuuu!

"ven"/foto: lluvia


Y si te odiamos, linda, primorosa ciudad sin esqueleto,
no lo hacemos por chiste refinado, nunca por neurastenia,
sino por tu candor de virgen desvestida.
-Efraín Huerta


El abuso de la palabra civilidad incluye una selección de medios obligados a hacer una sola copia de las elecciones y pasársela, como si fueran sus últimas palabras, a otro voraz interlocutor. Minoría númerosa la de los electores, que como espectadores en una visita guiada al zoológico son llevados de la mano al festín en la jaula de los monos. De alguna u otra forma el comunicólogo tiene que hacer visible a los candidatos en su repetición infinita y correspondiente a los decorados del lenguaje mediático.

Todo un abuso, sin duda, del Chiapas Solidario que recurre a la servidumbre de siempre: periodistas agrícolas urgidos por no morder la mano del amo, por hacer de todo ejercicio de crítica conjura y ataduras, por revertir oportunamente la farsa y hacerla pasar como una serie de novedosas asociaciones democráticas.

Si la "civilidad" engloba en un sólo proceso a individuos, pueblos, estados y grupos sociales, ésta misma desconoce todas las fases que intervienen en el mecanismo para aproximarnos a una mínima idea de democracia que haga posible otras formas que también nos permitan involucrarnos sin ver al gobernador en turno como rey.

En consecuencia la incontinencia verbal del Sistema de Radio y Televisión supone definir roles sociales de cada individuo de acuerdo a sus intereses y necesidades, y proyectando como bien social y común la imposición.

Formados por segundas y terceras nupcias con el Instituto Estatal Electoral, las elecciones se relexionan entre la apariencia, la zancadilla y la manipulación.

Por eso con Juan Sabines Guerrero los enanos no dejan de crecer.

¡Buuuuuuuuu!

martes, 2 de octubre de 2007

COMUNICACIÓN, DEMOCRACIA Y MEDIOS

foto: jesús hernández/ acústico en vivo


Para Valeria Valencia y su hermosa Valincita.

Siempre he vivido como si fuera interminable. Quiero decir que destruyo
y rehago todo continuamente. Jamás he pensado que puedo terminar
loco o suicida. Tal vez es el hábito de no cultivar, no guardar, no prever.

-Pedro Juan Gutiérrez.


Es condición de una sociedad los retos temporales, la fragmentación de toda idea en sus posibilidades como quien rompe una piñata.

Siempre basada en algún tipo de violencia la sociabilidad de sus integrantes se da en sus contradicciones y antagonismos donde, como supuestos culpables de un crimen, se crea un país “multicultural” como el nuestro.

Esa repetición de desasosiegos –con sus escaramuzas de historia y antropología- restaura los fragmentos dispersos en un exceso de racionalidad democrática que implica hasta la vida misma.

Si toda democracia comprende mediaciones, nada mejor que un periodismo que compense el interminable andar de propuestas con su pretenciosa imagen “de verdad y justicia”. Y como toda fuente de trabajo se remite a un salvavidas a escala, desde ahí se escribe a los otros como la única forma de vernos (se deja de ser pobre para ser realmente miserable).

En efecto, la verdad en términos de democracia es lo más parecido a un sádico, y cuyos vouyeristas terminan por sofocar con la tinta y la cámara el poco oxígeno de un espacio cerrado que creemos es un país (que por cierto duplica, triplica por segundo nuevas fronteras).

domingo, 26 de agosto de 2007

La Era de la Oclografía

Con oclografía neologizo “escritura de la plebe”. He aquí su esencia.La oclografía se trata de la dominación de la letra por quienes no tienen la intención de escribir para ascender de conciencia sino para hacernos saber a los demás que su estupidez es el mejor de los mundos posibles. Ortega y Gasset —que no era dos sino al menos tres— estaría de acuerdo en que somos una época en que el hombre-masa hace aparecer sus mensajes por doquier.

Ya sea en los mensajes de texto que aparecen en programas de televisión (“Niurka deja en paz a Bobby”) o en tags, YouTube, Twitter, blogs y toda página web (desde MSN News hasta Amazon.com) que tenga sección de “comentarios”. La oclografía pulula la palabra escrita. Algo inédito en la historia humana, ya que el elitismo de la imprenta oligarquizaba la grafía. Hasta hace poco —y no faltará quien siga afirmándolo no percatando el boom oclográfico electrónico— los best-sellers o la pornografía eran juzgados lo peor de la escritura pública. Es el grafiti que desgraciadamente sí se entiende.

Con el internet nació la Era de la Oclografía. En algunos años la mayoría de las palabras publicadas serán oclográficas. Cada palabra será una pepla más. La regla no escrita del oclógrafo es que no requiere verse como “autor” para publicar. Es la Muerte del Autor suplida por la Génesis del Nickname. Después de ver un discurso de Krishnammurti, alguien escribe en el comentario: “Se parece a Yoda”. Ante eso, ¿qué hacer?

Lo oclográfico es lo acaecido cuando todo espacio verbal mutó pared de baño público. No hay restricciones: todo puede ser dicho. Unos teclazos y un click y cualquier burrada, insulto, chisme, burla, ha quedado grabada para miles de leedores. En un mundo de micro-mass-medias, la oclografía reditúa. Su Big Bang fueron los e-mails. Los correos electrónicos sirvieron para que millones de personas retomaran la escritura y eso fue fabuloso, pero también para que cualquiera se sintiera con derecho —ya diestro en el click presto— a hacerle saber al mundo (y no sólo a su lista de correos) lo que opina. Entre los e-mails y la oclografía actual mediaron, por supuesto, los forwards. (¡La Segunda Venida del Kitsch!)

Y antes de todos estos géneros escritos demagógicos, la primera aparición de gente diciendo sandeces por largo tiempo en el espacio público masivo fueron ¡los malditos talk shows! ¡La culpa la tuvo Geraldo!

Después de que los talk shows y, obvio, las tribunas radiales populistas, dieron permiso para exhibir ante miles la ignorancia, prejuicios, insultos, gatuperios, de cualquiera que tuviera el micrófono, con la llegada del internet y el acceso a la autopublicación instantánea, la bomba estalló. El prestigio de la escritura será destruido por la oclografía.


-Heriberto Yépez/ Laberinto


*Heriberto Yépez, nació y vive en Tijuana (México 1974). Es profesor de filosofía en la Universidad Autónoma de Baja California. Ha colaborado en revistas latinoamericanas y estadounidenses en los últimos años, y escrito un montón de libros.

martes, 17 de julio de 2007

Qué bien nos conocen

"Puedes darte cuenta de los ideales de una nación por lo que publicita."
- Norman Douglas


Algunos lectores que se toman la molestia de escribirme e-mails y/o dejar sus comentar en el blog dicen que soy un pesado. Y utilizo este calificativo porque en esta página editorial están prohibidos los insultos. Palabrotas que seguro harán sangrar sus castos ojos, mismos que sospechosamente ni se inmutan cuando al pasar la página o al abrir su cuenta de correo electrónico se topan con fotografías de mujeres desnudas y/o seres humanos descuartizados (ni siquiera en una guerra) en algún accidente automovilístico.

Dicen que soy un pesado porque no le veo lo bonito a lo bonito al mundo. Que debería cambiar de carácter y ver un poquitito más de televisión para que de ese modo se me endulce el ánimo. Pues bien, buenas nuevas: seguí su consejo y ahora soy un hombre diferente. Prendí el televisor y pasé delante de ella una hora viendo la telenovela de las diez de la noche. Menudo actor el señor Colunga, y yo que pensaba que no podría superar su gloriosa actuación en "Maria la del barrio". Sebastián Rulli también es un gran actor, si me permiten decirlo. Nunca imaginé que los piratas también le entraran a la metrosexualidad como los repollos metrosexuales de hoy día. En fin, les cuento que me la pasé de perlas pegado frente al televisor, aunque debo reconocer que mis lapsos favoritos fueron en los comerciales, en especial dos de ellos, mismos que no dejaron de repetirse una y otra vez durante la emisión. Uno es de una telefonía celular y otro de una bebida alcohólica. Si comento lo de los comerciales es porque es precisamente en los comerciales donde se puede ver retratada la sociedad a la perfección, no así en la insufrible telenovela "histórica" en la que ciertos productores creen que por disfrazar a un puñado de vedettes y de modelos con ropa del siglo XVII están retratando a la perfección la vida de nuestros tatarabuelos.

Volviendo a los anuncios, el de celulares me pareció genial. Una compañía transnacional de teléfonos celulares decidió hacerle la competencia al señor Slim lanzando una agresiva promoción en la cual puedes elegir dos números celulares, a uno de los cuales puedes mandar mensajes ilimitados de forma gratuita, y al otro llamarle directamente sin costo alguno. Y para ilustrar lo fascinante que es este plan, un mozalbete sale en la pantalla diciendo: "ahora puedo mandarle mensajes ilimitados a Perenganita, y a Zutanita puedo llamarle las veces que quiera", y todo esto lo dice con una sonrisota de oreja a oreja, para luego poner al garañón y bígamo adolescente primero mandándole mensajes a la tierna de Perenganita que pone los ojitos redondos y llenos de ilusión al recibir los mensajes de su príncipe azul, y luego cortan la escena para mostrarnos a la dulce de Zutanita también con los ojitos redondos y llenos de ilusión platicando con su príncipe azul, mismo que no para de reír mientras nos guiña un ojo en plan de todo lo tengo bajo control. Gracias, telefonía Tal por Cual.

El otro anuncio que me pareció una joya debido a su grado de realismo fue el de una marca de tequila. Todo se desarrolla en un club atestado de hombres y mujeres hermosos. La toma se eleva y nos muestra a todos ellos pasándoselo de lo lindo. La toma enfoca a una pareja. "Fulanito quiere con Menganita", dice una voz en off, y al decirlo la toma se acerca hasta Fulanito que entorna los ojos llenos de deseo por Menganita. Luego la toma sigue a Menganita que está al otro extreme del bar, y la voz en off dice: "Menganita quiere con Perenganito", y Menganita entorna los ojos libidinosos. Y así hasta recorrer a casi todos los parroquianos excitados del bar, que curiosamente cada uno de ellos está muy bien acompañado de su pareja. "Porque todos estamos cazando algo. Tequila Venaditos, el tequila de los cazadores como tú", dice la voz en off y finaliza el comercial.

Tenían razón mis amiwis, el mundo es súper lindo.

-rodrigo solís


Noticias, espectáculos y más escritos en:
http://pildoritadelafelicidad.blogspot.com
Comentarios: rodrosolis@hotmail.com

El anacrónico como un ser solitario.

Siempre han existido, para molienda de las buenas costumbres y moralidades rancias, seres cuasi irreales, absurdos, que osan de ir en contra de la corriente, y no me refiero a ese nefasto estar en contra de como disfraz, como pose, tan usado y gastado en estos días, similar al de esos neo, happy o supra punk (existen tantos términos hoy), que abundan por ahí, revolucionarios de escaparate, con sus vestimentas emo (¿qué demonios es eso!; emoticones?... emocionados?... ) Y tampoco hago referencia al tan ya confuso y confundido concepto de contracultura, que tanto se acostumbra mencionar en temas como estos.

Me estoy refiriendo a ese ir en contra de la corriente del tiempo, contra ese raudal de segundos, minutos, horas, días, años; el río del tiempo y lo que en sus sucias y turbias corrientes arrastra consigo: la vida y sus reglas establecidas, la vida como eterna comedia sin sentido, la vida ¡cómo la vió en tv! “Nace, crece, trabaja, cásate, ten hijos y muere feliz porque les has dejado un futuro asegurado, tu descendencia está asegurada” Qué patética ha llegado a ser la humanidad en cuanto a sus vanas pretensiones por trascender.

Hablo de personajes que durante el transcurso de la historia se han dedicado a no hacer nada precisamente en pro del acontecer histórico, del acontecer cotidiano, nada por perpetuar lo establecido. Desadaptados, irreverentes, disidentes, apartados, raros; infinidad de acepciones desfilan por mi mente, pero me gusta más, llamémosles por esta ocasión, anacrónicos. Y quizá sea dentro del terreno del arte donde más pululan este tipo de personas. Anacrónicos por excelencia como Sade, Kerouac, Van Gogh, Buñuel, Sartre, los cínicos, los malditos, quienes no comulgaban, y aún más, refutaban las costumbres impuestas de su época, irrumpieron con su propia dirección, abriendo un cauce con sus propias ideas, acciones y obras, dentro del devenir perenne del tiempo y su acaecimiento.

Cuando Alejandro Jodorowsky instauró el arte efímero en México, alucinando a la audiencia televisiva, neófita en todos los aspectos, tambaleando las buenas costumbres del pueblo, sabía algo acerca del asunto; aunque desde hace ya muchísimos años atrás se vengan ejecutando infinidad de bailes y rituales tribales, representaciones extrañas tipo performances que ciertos agrupamientos humanos aún acostumbran (obsérvese el comportamiento caníbal o de iniciación sexual de algunos), y que el mundo “civilizado” no comprende. ¿Qué tiene que ver lo anterior con lo anacrónico? Mucho, pues los actos absurdos, los actos poéticos, los actos insensatos, esos comportamientos y acciones de choque, de rompimiento dentro de un orden, son precisamente manifestaciones de dicho anacronismo.

No sólo en el ámbito del arte podemos encontrar a estos seres. Muchos criminales como Al Capone, Chucho el roto y también el representante mayor del lado oscuro de la luna, Charles Manson, son pertenecientes a esta estirpe. La leyenda de Bonnie y Clyde, los anti héroes por antonomasia, explotada por los medios gringos y bien digerida por la audiencia, demuestra cómo la sociedad, mórbida, es ávida a este tipo de personajes, necesita, conscientemente o no, de ellos, necesita de esas patadas al culo del arte, al culo de la vida, al culo de Dios, rememorando las palabras de Henry Miller, aunque después la moralina mojigata de esa misma sociedad sea quien los condene, los recrimine y los rechace.

Pero esto, a los anacrónicos, les tiene sin cuidado. El anacrónico, desde que se sabe anacrónico, se sabe solo, se percibe como un ente solitario, fuera de contexto, no pertenece, no encaja. El vagabundo y el loco son felices solamente si están solos, si se les deja ir en paz en contra de la corriente, que ya de por sí es turbulenta. El borracho zarrapastroso tirado en la calle, que canta ahogado de alcohol para una amante invisible, no necesita de mariachi que lo acompañe. Una horda de jóvenes solitarios, desadaptados en el camino, agarrando el camino en contra, un deambular, un divagar consciente hacia la Nada.

Desde el destierro (por parte de la sociedad pero también auto infligido), los anacrónicos observan el andar incesante de los otros, los “normales”, los, pero cómo no, pa’ servirle a usté, por siempre funcionales engranes de la gran maquinaria. Y, cuando no son artistas, ni famosos (ya sea Marilyn Monroe afirmando con su comportamiento que la belleza es la muerte y no la vida, o Jim Morrison jalándosela frente a otros miles de anacrónicos en pleno concierto), desde el anonimato también corrompen tan sólo con su presencia. Son como ángeles excluidos, vencidos y corruptos, que caminan a lado de nosotros, por las aceras. Es cuestión de percepción.

El anacrónico, pues, contempla apático el ridículo que acontece a cada segundo, desde la orilla del abismo negro que nos traga, ese gran agujero que como un embudo nos hunde hacía esa nada irresistible, misteriosa, que tanto temen los demás, levanta la mirada y desde ahí puede observar a los otros que como él, también al borde, no están haciendo nada por detenerlo o perpetuarlo, no están mandando algún mensaje a nadie en los celulares que no tienen, no van a misa, no votan y no creen en lo que les dicen, no están al borde del abismo montados en un automóvil último modelo; y al verse en el reflejo de los ojos de esos otros, del Otro, es que el anacrónico recuerda su condición y agradece tal soledad.

lunes, 9 de julio de 2007

Exquisita receta para preparar narco a la parrilla

Hoy que las balas vuelan a pocas cuadras de aquí—escucho las ráfagas— y no podré salir en horas o días, he decidido compartirles una receta regional: cómo preparar narcos.
26-Enero-08

Hoy que las balas vuelan a pocas cuadras de aquí—escucho las ráfagas— y no podré salir en horas o días, he decidido compartirles una receta regional: cómo preparar narcos.

Existir es autoconocerse, construirse. Un niño se autoconoce si sus padres se conocen a sí. Cuando alguien no se conoce: intenta controlar a otros.

El niño educado por padres manipuladores no podrá autoconocerse. Lo joderán. Quedará frustrado. Será un niño invalidado.

Al llegar a la adolescencia buscará reconocimiento. Poder. Dinero. Posesiones. Prestigio. Entre más invalidado haya sido más reconocimiento buscará.

Todo ser humano busca la completud. A como dé lugar.

Prestad atención: un ser humano que no pudo realizarse (ser reconocido) dentro del núcleo familiar, origina en su psique un deseo heroico. Quiere “vencer”.

Si las familias reconocieran, no habría “héroes”. El héroe nace del sometimiento.

Si la sociedad tiene formas de encauzar el deseo heroico, esos seres incompletos ya fuera de la familia consiguen plena o satisfactoria realización.

Pero si en esa sociedad no hay forma de encaminar el afán heroico: nace la sociedad criminal.

El narco es glorificado, la narcocultura crece porque vivimos en una sociedad en que los individuos que desean volverse héroes no encuentran cómo serlo.

A falta de ser héroes por la educación, la ley, la lucha social, ¿la única ruta? El crimen. El único rincón donde el heroísmo rural o urbano está organizado.

Va aquí, pues, la receta (infalible) para hacer de su hijo un narco, un criminal, alguien sediento de más y más poder.

Desde muy temprana edad rebane sus sentimientos, cuerpo y deseos. Dígale que usted sabe más de él o ella que él o ella. Todo lo que haga dígale que está “mal”. (Hágalo tan sistemáticamente como pueda.) Al tiempo que prepara un ser marcado por la incompletud, agregue machismo, clasismo, racismo y misoginia a su gusto, hasta que crea que un ser se “completa” rebajando a otros. (El ninguneo es el ingrediente clave de este platillo típico.)

Ya que llegue a la pubertad, aumente su autoritarismo familiar. Con chantaje emocional o violencia abierta. Mantenga un clima bélico y familiar.

Para este momento, ese joven buscará sobresalir a toda costa. Usted y su sociedad impidan que sobresalga por educación, amor o trabajo.

Hierva la mezcla con narcocorridos y películas hollywoodenses. Agregue 2 gramos de coca. O hornéelo en mariguana o crystal (se vende sin receta). A fuego lento, déjelo salir a las calles.

Ahí encontrará la pandilla, policía, cártel o army más cercano. Entonces tendrá “respeto”. Y se vengará de usted y toda esta sociedad.

Como postre, hágase la víctima y pregúntese cómo es que hay gente tan desalmada siendo usted tan dulce.

Y, por supuesto, no olvide compartir esta receta.

Los màs buscados