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émula es una publicación que heredó algo de fanzine anarko y periódico mural comunista, en un formato de weblog neoliberal. Editado, sufrido y publicado por realidades latinoamericanas alternas. Se actualiza más o menos todos los días.... Noticias · Imágenes · Lecturas · Videos · Web & Software contacto: emulafanzine[a]gmail.com
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lunes, 15 de octubre de 2007

Desamparado

Esta mañana calurosa me siento desamparado: me he levantado tarde porque la cama comienza a fastidiarme. Puse un dvd de Joaquín Sabina que me regaló Talita. Decidí, animado por la música, quemar un disco con las mejores canciones del español para escuchar en el viaje que realizaré a la playa. Encendí la computadora. Busqué los cables para conectarme a internet. La intención era comenzar a bajar algún material de Sabina de la red. Todo bien: cable usb donde debe ir, módem conectado. La computadora me dice, en otras palabras, que estoy listo para navegar.

La sensación de desamparo comienza cuando no puedo entrar al Messenger. ¡No hay chat! Suele suceder, pienso. Quiero abrir una página, Google, y nada. Intento una y otra vez sin éxito alguno. Sabina, en la tele, dice que hay fiesta en la cocina, mientras a mí, caramba, muy de mañana, me da una crisis. Busco una tarjeta telefónica para llamar al servicio de internet. Tengo tres pesos de crédito. De por sí es una aventura marcar, atinarle a las indicaciones de la voz grabada que hace las veces de operadora. Con tres pesos ni se diga. El teléfono, después de un par de minutos, emite un chillido, como indicando que estoy a punto de quedar incomunicado. Pronto le digo lo que sucede a quien me atiende. Promete llamar en cinco minutos al celular.

Me siento frente a la computadora. Juego con ella, la exploro. Desesperación, desamparo. Talita acaba de salir. La necedad me seduce, intento de nuevo conectarme a internet. Termina el dvd de Sabina con Noches de Boda. El teléfono celular permanece mudo. Silencio en la habitación. Ni los perros ladran: Natasha duerme; Gorbachov, atento, es testigo de mi frustración; Raisa está aburrida. No hay servicio.

Los tres hacen un gesto cuando suena el teléfono.

―¿Tiene conectado el módem?

―Sí.

―¿Están prendidos todos los focos?

―Así es.

―No recibo señal. Pase a nuestras oficinas centrales para cambiar el módem.

Puff, calor, soledad, desamparo.

Sólo espero que Talita no tarde en regresar.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Pinche Juan

Uno suele espantarse las moscas, si las hay, cuando espera con impaciencia a que llegue el chofer del autobús. Rentamos el vehículo para hacer un viaje de placer a las playas, cercanas en realidad, a la ciudad. Éramos varios, muchos, hombres y mujeres. El chofer nos dijo que llegaría a las seis de la mañana por nosotros. Le dijimos que lo esperaríamos en un parque, buen lugar para reunirnos todos.

Muy cabrón él nos hizo esperar más de dos horas. Ya nos habían dicho que esa era su costumbre, hacer esperar a la gente. Pero decidimos contratarnos porque nos cobraba la mitad, una ganga, de lo que nos cobraban los demás. Que si el camión estaba muy viejo, que si nos tardaríamos más en llegar, que si mejor nos callábamos y aflojábamos la paga. La lana que nos ahorramos sirvió, eso sí, para comprar cerveza. ¡Uff, sacrificios!

Una hora y el muy hijo de la chingada no llegaba. Sin moscas que espantar, pero con la hielera hasta la madre, nos pusimos a pistear. Las viejas lo vieron primero con cierto desdén, después se encabronaron. ¿De qué sirve viajar bolos? El pisto a la vez nos ponía alegres y a la vez nos encorajinaba porque no llegaba el chofer, el pinche Juan. Todos comenzamos a cantar en coro aquella rolita de los Tacubos, esa del pinche Juan, que no seas tan punk, pinche Juan, mecae.

El pinche Juan llegó a la media hielera vacía, con su mujer a cuestas. Ambos, o sea los dos, nos saludaron de mano, él, y ella de besito. ¡Buena vieja! El pinche Juan ni siquiera se disculpó, pero su mujer, uff, su mujer.

En fin, que bien encanijados nos subimos al autobús. Ya pedo, pues, no me cansaba de ver las piernas de la mujer. Ella, desprotegida ante mi mirada, platicaba con el pinche Juan mientras conducía. Embelesado yo, distraída ella. Mi mente, la mente, ya saben cómo es la mente, escenificaba mil cosas sólo con sus piernas.

Pinche Juan, mecae.

¡Qué piernas! Valió la pena esperar.

Caliente que soy, neta, no lo niego, tuve que hacer una parada en el baño para darle en la madre de una vez a la erección.

vlatido@gmail.com

miércoles, 29 de agosto de 2007

fanzine: alipuz

Alipuz inició -más o menos- en febrero de 2004. El vicio de "saltar" de canal a canal permitía al Vladi (editor del fanzine) reflexionar sobre los espectáculos (políticos, faranduleros, culturales, etc) de la TV. Y otros vicios le permitieron narrar aspectos cotidianos de la ciudad, tuxtla.

INTEGRANTES: vladimir gonzález (y colaboradores)

SECCIONES: zapping (análisis) y ucronía (narrativa)

CITA: ...ya no sabes si las señales de radio y televisión son ciertas mejor apagas tu cigarro cierras tu libro dejas que la televisón te arrulle hasta las seis de la mañana con tristeza sabes que eres un sermediático.

DATO: El Alipuz fue el primer fanzine cibernético en tuxtla. Circuló para su reproducción en formato pdf, como e-zine; además -todavía- existen alipuz y ucronía en internet.

MATERIALES: papel bond t/oficio, page maker, tv, libros, radio, blues.

IMPRESIÓN: fotocopias, el resto: según quien lo imprimiera en casa.

lunes, 9 de julio de 2007

No me dejes por favor

Las vacaciones en casa de mis abuelos no terminaban luego, pero a mí me urgía irme. Tomé mis cosas el sábado, muy temprano, porque el viaje hasta San Cristóbal es de ocho horas. De Bejucal de Ocampo a Motozintla, y de ahí, de combi en combi, apretujado, hasta un bar de esos que abundan en San Cristóbal para ver tocar a Real de Catorce.
Después de unas llamadas telefónicas, cerca de la cruz, en el centro de la ciudad, conseguí un boleto para el concierto. Me lo revendieron bien caro, aunque en esos momentos de furor, y con unas ganas enormes de embriagarse de azul, a nadie le importa (...)
(leer texto completo Ucronía 72/Vladimir González)

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