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lunes, 27 de octubre de 2008

Poesía náhuatl

La siguiente información la saqué del texto "Las letras precolombinas" de Georges Baudot; lo que me interesa es poner ejemplos así que seré breve y quien quiera más que se consiga el libro.

***
A lo largo del territorio dominado por la Triple Alianza (México, Texcoco y Tlacopan), poesía, canto y danza eran ciencias oficiales, regidas por una institución rigurosamente organizada, el cuicacalli (casa de canto). Allí se enseñaban las artes. Era obligotorio, no asistir consistía un crimen y era penalizado. Además de eso, estaba la obligación moral: "... En algunas partes había dios de los bailes, a quien temían ofender si hacían falla". Desde los doce años, niños y niñas recibían la enseñanza en los cuicacalli.

La poesía se organizaba en el cuicacalli, su lenguaje simbólico era codificado por los tlatoltinime, los maestros de la palabra. Los sacerdotes estaban encargados de vigilar e incluso censurar la producción poética (para los géneros de importancia en los rituales; para los otros no debió ser tan estricto). Sin embargo, parece que existían "hermandades de poetas y de sabios", que reunían a sus miembros para el intercambio de ideas, de fórmulas, de recetas, para perfeccionar progresivamente el lenguaje de los símbolos... pero sin llegar a constituir jamás una "escuela literaria" propiamente dicha.

Hay cantidad de datos interesantes... Pero para efectos de este post, pasaré directamente a los distintos géneros de poesía náhuatl. (Ignoren los colores y demás, problemas de blogger.)

Teocuícatl

“Canto divino”, o canto religioso. Abunda en alusiones esotéricas y metáforas de significado cultural. En el tiempo de los aztecas, eran comprendidos plenamente sólo por los sacerdotes, sus guardianas y exégetas.

Himno a Xochipilli (Joven dios de la fecundidad, de la alegría y del amor.)

Encima del campo de juego de pelota

hermosamente canta el precioso faisán:

está respondiendo al Dios Mazorca.

Ya cantan nuestros amigos,

ya canta el precioso faisán:Eliminar formato de la selección

en la noche lució el Dios Mazorca.

Solamente oirá mi canto

ahora la que tiene cascabeles, la que tiene

rostro con mascara.

Solamente oirá mi canto,

Cipactonalli.

Yo doy orden en Tlalocan,

el Provedor orden doy.

En Tlalocan, el Provedor,

Orden doy.

Oh, he llegado acá

donde el camino se reparte,

¡sólo soy el dios Mazorca!

¿A dónde iré?

¿A dónde seguiré camino?
El proveedor del Tlalocan:
llueven los dioses.


Melahuacuícatl

“Canto franco” o incluso “canto llano”. Era el más estimado de los géneros de poesía histórica, con importante contenido religioso. Aparece como una saga o una oda nacional utilizada para temas que interesan a la vida de un pueblo en búsqueda de una primera forma de conciencia histórica.


La creación del mundo y el sacrificio de los dioses en Teotihuacan (fragmento)

Cuatro años había ardido el horno sacro allá en Teotihuacan. Y el dios de la vida, y el dios del tiempo, llaman al lleno de llagas y le dicen: -¡Tú tienes que sostener ahora al cielo y a la tierra! Y el dios se puso triste y dijo así: -¿Qué están diciendo? ¡Hay dioses allí! Yo soy infeliz enfermo. Llaman al dios que celebra su fiesta en 4-Pedernal. La luna es. Habla el dios de las lluvias , y habla el dios de los cuatro rumbos del mundo. Ellos lo mandaron. El dios llagado ya se pone a hacer penitencia: toma sus espinas de agave; toma su rama de abeto, se punza las piernas en sacrifico ritual y la luna hace su penitencia […].


Yaocuícatl y Cuauhcuícatl

Yaocuícatl, “canto de guerra, y el Cuauhcuícatl, “canto de águila”, representan las formas más significativas de la poesía épica o heroica de un pueblo que tenia en la guerra un aspecto importante de sus preocupaciones.

Melancolía del guerrero (primera parte)

¿Qué remedio? ¡Hazlo!

¿Qué remedio? ¡Anhélalo!

Son las flores del dios que da la vida…

¡Oh, tú por quien todo vive:

es por tu ayuda por la cual vinimos a vivir

en esta tierra, nosotros tus siervos!

¡Cuán grande es la riqueza de tus flores

del águila que allá se hallan tendidas…!

¡Ah, mi corazón teme…!

¿Cómo podré lograrlas?

Así en breve tiempo

en el campo del combate

en medio de la batalla,

donde el polvo del escudo se alza,

donde crujen los escudos y llueven los dardos

y caen vibrando sobre el cuerpo…

¡Ah, mi corazón teme…!

¿cómo podré lograrlas?

Cuecuechcuícatl

“Canto desvergonzado, impúdico” o “canto cosquilloso” es el género reservado a lo que conocemos como poesía erótica o burlesca. Por tal razón, son pocos los testimonios que sobrevivieron a las manos de los religiosos españoles.

El canto de las mujeres de Chalco (fragmento)

Una mujer: Póngase ya listas, hermanitas mías:

vamos, vamos a buscar flores,

vamos, vamos a cortar flores.

Aquí perdura, aquí perdura

la flor de la hoguera, la flor del escudo,

la que da horror a la gente, la que adiestra,

la flor de la guerra.


Otra mujer: Bellas son las flores:

con las de mi guirnalda adórnate,

flores mías son, soy mujer de Chalco.

Anhelo las flores, anhelo los cantos,

allí donde hilamos, allí donde residimos,

y ahora elevo un canto al rey Axayacatito:

lo tejo con flores, con flores lo rodeo.

Como bella pintura es bello su canto,

es como flor flagrante, olorosa que embriaga en la tierra.

¿Qué hay pues? en eso mismo estimo tu palabra,

oh criaturita mía, Axayacatito:

lo tejo con flores, con flores lo rodeo[...].


Xochicuícatl

“Canto de flores” o “canto de alegría”, es el género que representa, por excelencia la poesía lírica náhuatl. Se componía y se cantaba en las asambleas de los poetas, que permitía expresar sus sentimientos personales comulgando, al mismo tiempo, con las divinidades.


Poesía, flor que embriaga (Fragmento)

Cantemos ahora

ahora digamos cantos

en medio de la florida luz del sol,

oh amigos.

¿Quiénes son?

Yo los encuentro

en donde los busco

allá tal cual

junto a los tambores.


Yo no hago más que forjar cantos,

yo vuestro amigo,

el príncipe chichimeca

Tecayehuatzin.

¿quién? ¿Ya no todos nosotros

daremos placer,

haremos ser feliz

al sumo árbitro (Moyocoyatzin)?[...]


Icnocuícatl

“Canto de huérfano”, “canto del desgraciado” o “canto de angustia”, posiblemente la más bella y elocuente creación poética de la cultura náhuatl. De inspiración elegiaca y filosófica, abarca una temática muy amplia, pero principalmente: la vida como sueño, la obsesión de la muerte y la interrogación permanente frente al misterio de la vida. Es la forma más libre. Aunque la mayoría de la obra es anónima, hay casos especiales como el de Nezahualcóyotl (que era rey y podía firmar con su nombre), considerado el más grande poeta del México antiguo, el "Homero méxicano", dicen en el libro. El siguiente poema es una verdadera joya (aparece sin título):


Estoy triste, me aflijo,

yo, el señor Nezahualcóyotl.

Con flores y con cantos

recuerdo a los príncipes,

a los que se fueron,

a Tezozomoctzin, a Quahquauhtzin.


En verdad viven,

allá en donde de algún modo se existe.

¡Ojalá pudiera yo seguir a los príncipes,

llevarles nuestras flores!

¡Si pudiera yo hacer míos

los hermosos cantos de Tezozomoctzin!

Jamás perecerá tu renombre,

oh, mi señor, tú tezozomoctzin!,

así, echando de menos tus cantos,

me he venido a afligir,

sólo he venido a quedar triste,

yo a mí mismo me desgarro.


He venido a estar triste, me aflijo.

Ya no estás aquí, ya no,

en la región donde de algún modo se existe,

nos dejaste sin provisión en la tierra,

por esto, a mí mismo me desgarro.

Este caso es bien interesante: "Escrito probablemente en los inicios de la dominación española... Más allá de su recuerdo, la dolorosa percepción de la implacable fugacidad del tiempo reviste aquí un aspecto universal y desgarrador. El título, que hemos tomado de Francois Villon intenta subrayar una notable concordancia temática y de estilo.


Balada de los señores de los tiempos pasados

¿Ha de venir otra vez

el príncipe Cuauhtli Cacámatl?

¿Ha de venir otra vez

Ayocuan que flechó al cielo?

¿él habrá de daros gusto aún?

¡No vendrán segunda vez

los que por siempre se fueron!


Por eso me pongo triste

y lloro por el rey Ayocuan:

¡él aquí jefe de guerra

que nos regía con imperio!

Pero ha sido glorificado,

ha ido a unirse a la cuenta de otros.

¿No acaso lo conocieron

mi madre y mi padre?

Por eso lloro esto:

¡Están en el sitio de los sin cuerpo!

3 comentarios:

Susinfante dijo...

Me encantó la entrada, como el resto del blog no tiene desperdicio. Aunque estamos lejos, Chiapas para mi representa algo muy especial; se me viene a la memoria una canción de un cantante de aqui: Ismael Serrano. La canción se titula "Mexico insurgente", no sé si la conoces. Aquí te pongo un enlace por si le quieres echar un vistazo: http://www.youtube.com/watch?v=YXQGnTtlsPQ

Un beso grande. Susi

Vicko Suárez dijo...

este blog ya se fue en picada al abismo

se extrañan las publicaciones Martinianas.

martín dijo...

Saludos!!! susinfante

saludos a vic pesimista


saludos al strangelove!!! heme aqui gran seguidor de las flores del canto nahuatl..

banda lean a nezahualcóyotl!!!!

salud pues.

volvere

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